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Aquel día eran como las dos de
la tarde cuando tuve la necesidad de abordar el trolebús en la glorieta de
camarones con dirección al Rosario, iba completamente lleno, así que como pude
fui pidiendo permiso entre la gente hasta lograr encontrar, casi al final, un
lugar en donde poder sujetarme del tubo para pasajeros parados, hacía un
tremendo calor que se acrecentaba con tanta gente dentro de dicho transporte. A
mi lado izquierdo se encontraba una dama como de 18 años, ni siquiera voltee a
verla pues con tanta gente me encontraba por demás fastidiado.
Sin embargo, de momento sentí como que se me pegaba a mi lado esa muchacha sin
existir razón alguna, pues si bien es cierto el trolebús iba bien lleno, ella
aunque iba de pie no tenía porque pegarse hacia los lados; en un principio no le
di importancia pensando que era por tanta gente, pero luego volví a sentir otra
vez su cuerpo muy junto al mío, y comencé a seguirle el juego, sin separarme de
ella, entonces ella comenzó a pegarse más y más, cosa que no me desagradaba, y
se comenzó a mover a mi lado, restregaba su cuerpo contra el mío de una manera
de verdad muy poco usual, prácticamente tenía uno de sus senos pegado a mi
cuerpo y no dejaba de moverse, francamente me parecía raro, cómo era posible que
esa dama estuviera pegándose tanto a mi y prácticamente su seno me lo restregaba
en hombro, voltee a verla, era bonita, medía como 1.65, delgada, cruzamos
nuestras miradas y bajó la vista, pero sin dejar de moverse, se sentía muy
caliente, prácticamente estaba sudando, todos lo estábamos por tanto calor, pero
ella estaba sudando mucho más que todos los demás, eso me excitó mucho y yo no
dejaba de pensar que se traía esta chica conmigo, aunque para ese entonces, me
encontraba muy excitado sintiendo su maravilloso cuerpo repegarse al mío
mientras se movía y se movía muy sabroso pegada a mi.
Entonces me decidí y le abrí un espacio junto frente de mi para que pusiera
adelante, pero cual fue mi sorpresa que ella no se quitó de su lugar y siguió
muy pegada a mi, así estuvimos un buen rato hasta que se me ocurrió la idea de
ponerme yo detrás suyo para ver que pasaba, sin embargo, me fue imposible, pues
descubrí algo de verdad increíble, que jamás me hubiera imaginado, era tan, pero
tan increíble, que ustedes amigos lectores se perfectamente que no lo podrán
creer.
Esa hermosa dama que tanto se pegaba al costado de mi cuerpo, y que me repegaba
su chiche, y además me había hecho excitarme tanto, tenía la faldita que llevaba
hasta arriba de la cintura, su pantaleta se encontraba en el suelo, tenía sus
nalguitas bien abiertas, mientras un carbón se la estaba cogiendo por el culo y
dos hombres más le pasaban las manos por todas partes de su cuerpo, tenían la
verga de fuera bien parada, esperando su turno para poder encularse a la
muchacha. Quedé por demás sorprendido al ver ese espectáculo, como entre tres se
la estaban cogiendo de una manera salvaje, fue entonces cuando comprendí que la
muchacha no se pegaba a mi porque le hubiera parecido atractivo, sino que lo que
pasaba es que se la estaban cogiendo justo a mi lado y yo ni cuenta me había
dado. Varios hombres a su alrededor hacían casita para que la demás gente no se
diera cuenta de lo que estaba pasando, todos veíamos, yo estaba muy sorprendido,
pero los demás solo estaban como perros ante ese espectáculo.
Entonces la chica se percató de que me había dado cuenta de que varios se la
estaban cogiendo, estaba excitada de manera exagerada y no dejaba de moverse
discretamente, de momento se acercó a mi oído y me dijo que me la cogiera por
delante, de momento no supe que hacer, unos segundos bastaron para intentar
ponerme frente a ella, pero resultó por demás imposible pues se la enculaban de
tal manera que no había ningún espacio frente a ella, me saqué la verga y se la
acerqué lo más que pude, pero solo se la puse de lado, haciendo movimientos como
si me la estuviera cogiendo, solo bastaron unos minutos para que le echara mis
mocos en su pierna, aún así fue maravilloso, estaba demasiado caliente, tenía
bien abiertas las piernas y sus pies ya no tocaban el suelo, pues un muchacho
alto la tenía bien enculada, era algo que seguramente ninguno de ustedes podrá
creer, seguramente pensaran que solo se trata de otro relato inventado, pero así
sucedió aunque se que no lo creerán.
Se me ocurrió agarrarla de las nalgas, pero las tenía todas batidas de tantos
mocos que le habían echando quien sabe cuantos cabrones que se la habían cogido
por el culo y muchos, en su desesperación le habían aventado los mocos donde le
cayeran, la muchacha estaba totalmente batida, y aún así, ya tenía otros dos más
tratando de meterle juntos sus vergas en el culo, era algo extraordinario,
parecían como perros tras ese culito, algunos terminaban solamente por ver,
llegó otro carbón y trataba de metérsela por delante, pero no lo consiguió, la
muchacha estaba como loca, estaba desesperada, completamente caliente, jamás he
vuelto a ver una mujer así.
Todo esto que les narro, no crean que sucedió en una hora o en media hora, nada
de eso, todo paso solamente en unos diez minutos, solo fueron diez minutos.
Dentro de la desesperación de la muchacha, de momento alzó la vista, jaló la
cuerda del timbre del trolebús para pedir la parada, se bajó rápidamente la
falda empujando a los que aún querían encularsela, se dirigió a la puerta y bajó
de inmediato en el C.C.H. de Azcapotzalco, dejando en el suelo sus calzoncitos.
Yo me bajé una parada después, en la NISSAN, mientras escuchaba comentarios de
los demás diciendo que buena vieja, que rica esta, me la cogí bien sabroso. Con
trabajo bajé del trolebús pues sentía las piernas bien acalambradas del polvazo
que me acababa de echar.
Espero que les haya gustado, no dejen de enviar sus comentarios. Muchas gracias
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